
La más occidental y más aislada del archipiélago de las islas Eolias, apenas un poco más grande que Panarea, es Alicudi, un auténtico paraíso terrenal. Con una forma casi perfectamente cónica, virgen, árida y solitaria, Alicudi presume de paisajes caracterizados por terrazas con muros de piedra seca, espléndidas vistas al mar y pequeñas barcas de pescadores.
Alicudi tiene un único núcleo poblado, situado en la vertiente oriental, dividido en pequeñas fracciones: puerto de Alicudi, Contrada Tonna, San Bartolo, Contrada Pianicello y Contrada Sgurbio.
El Monte Filo dell’Arpa alcanza los 675 metros sobre el nivel del mar, aunque en realidad es mucho más alto. Esta escarpada montaña es el cono de un volcán extinto que se hunde más de mil 500 metros en las profundidades del Mar Tirreno.
Las playas de Alicudi se encuentran dentro de estrechas calas graníticas y son accesibles principalmente por mar; la única accesible a pie es la que está cerca del puerto.
Alicudi conserva intacto su encanto natural y es el destino ideal para quienes busquen relax, tranquilidad y amen la naturaleza. No hay discotecas, bares, bancos ni cajeros automáticos, solo un pequeño restaurante con una atmósfera única y mucha tranquilidad.
En Alicudi no hay carreteras asfaltadas, sino más bien senderos adecuados para el paso de los burros, el único medio de transporte de la isla, caminos de piedra volcánica y escaleras.
Alicudi está conectada con las otras islas del Archipiélago por hidrofoils y motonaves.
Para comenzar al mejor su vacaciones y hacerse una idea de las playas de Alicudi, organicen una excursión en barca alrededor de la isla, esto les permitirá apreciar plenamente su belleza y la aspereza de sus costas.
La pequeña e idílica isla de Alicudi cuenta con una sola playa accesible a pie, la playita de cantos grises del puerto de Alicudi, y varias pequeñas calas salvajes, casi todas en la vertiente oriental cerca del único núcleo poblado, accesibles únicamente en barca.
Las costas son predominantemente altas e incrustadas de grutas volcánicas. La playa de cantos de Bazzina, situada en la costa oriental, no lejos del puerto, es una encantadora cala con fondos bastante bajos.
El fondeadero de Palomba es ideal tanto para buceadores como para excursionistas.
Sin carreteras, Alicudi es la más salvaje entre las islas del Archipiélago de las Eolias.
Las costas de Alicudi, ásperas y recortadas, pueden ser exploradas en barca zarpando desde el único núcleo poblado de la isla, mientras que el Monte Filo dell’Arpa, la cima del volcán ya extinto que constituye la isla, es atravesado por numerosos senderos de herradura que parten del puerto de Alicudi y conducen hasta el valle donde antaño fluía la lava antes de verterse al mar y hasta la cima. Los senderos también permiten hacer la vuelta completa a la isla.
Las playas de Alicudi, minúsculas y de cantos, son ideales para el snorkel. Muy hermosa es la excursión a la Roca Galera, a lo largo de la costa occidental de la isla.
El pequeño grupo de casas que forma Contrada Tonna les permitirá admirar la arquitectura típica de las Eolias.
No se pierdan la iglesia de San Bartolo, patrón de las islas Eolias. Una excursión en barca alrededor de la isla que permite visitar también la inhóspita pero bellísima parte occidental de Alicudi.
La mayoría de los turistas visita la isla en una excursión de un día en barca, pero si desean quedarse a pasar la noche aquí, sepan que los pocos alojamientos de Alicudi están situados en las inmediaciones del puerto, en el sur de la isla.
Alicudi, la más occidental de las Eolias, se encuentra a poco más de quince kilómetros de Filicudi.

