
Sicilia es el país de los dulces para los amantes de la buena comida: la cocina regional siciliana es considerada, con razón, una de las mejores de Italia y Palermo, con su mezcla de culturas y pueblos, es la ciudad ideal para probar los platos típicos de la tradición.
Antes de decidir qué comer en Palermo embriágate con los aromas y sabores paseando por las calles de la ciudad. Frituras y primeros de pescado son los indiscutibles protagonistas de la cocina palermitana, pero también puedes disfrutar del dulce placer de la gastronomía o calmar el hambre con un fresco tentempié mediterráneo a base de verduras y aceite de oliva.
Sé curioso y aventúrate en territorios gastronómicos inexplorados; si algún plato o tentempié no te es conocido no tengas miedo en preguntar, sobre todo si estás en el mercado: charlar y regatear es parte de la experiencia.
La cocina siciliana es tan famosa que la comida se ha convertido para muchos turistas en la razón que los impulsa a visitar Palermo, más que las playas o los magníficos palacios históricos.
Para profundizar en el conocimiento de este importantísimo elemento de la cultura palermitana puedes participar en un tour enogastronómico o en una lección de cocina. Para saber más visita nuestra página Tours y actividades en Palermo.

Palermo es reconocida como la capital del street food italiano: herencia de los distintos dominios que sufrió la capital siciliana a lo largo de los siglos, la comida callejera es una tradición que viene de lejos, hoy más viva que nunca.
Los mejores lugares donde probar las delicias «para llevar» de la tradición siciliana son los mercados históricos, como Ballarò, Vucciria o Il Capo, pero puedes encontrar puestos de comida callejera en toda la ciudad.
El tentempié más popular en Palermo es sin duda el pan con panelles, es decir un bocadillo relleno de una fritura de harina de garbanzos. Los «panellari», vendedores ambulantes de panelles y comida frita, son considerados como artistas callejeros y cada uno tiene su público de clientes devotísimos que nunca lo traicionarían.
Las panelles generalmente van acompañadas de los cazzilli o crocchè, croquetas fritas de patatas y perejil. El matrimonio panelles y cazzilli es casi un vínculo sagrado, tanto que a menudo se comen juntos en un único bocadillo.
El arancino, o arancina, es otro gran protagonista del street food palermitano. Probablemente el más famoso, hoy en día lo puedes encontrar en cualquier parte pero si estás en Palermo no puedes dejar de probar el «original», con un rebozado perfecto y un rico relleno de ragú. Muérdelo con devoción: ¡estás ante una verdadera obra de arte gastronómica!
Si no te preocupan las calorías prueba el pan con la milza, un nutritivo (¡por decir poco!) bocadillo con semillas de sésamo relleno de bazo y pulmón, hervidos y después rehogados, al que se añade una pizca de caciocavallo.
También tienes que probar el sfincione, una especie de pizza blanda con base alta rellena de tomate, cebolla y anchoas, disponible en todas las panaderías y hornos de la ciudad.
El street food, humilde en costes pero no en sabor, es el rey indiscutible de la experiencia culinaria palermitana. No puedes irte de Palermo sin haber probado pan con panelles, crocché o pan con la milza en uno de los mercados históricos como Vucciria, Ballarò o Il Capo.
Entre los mejores vendedores ambulantes y rosticerías de Palermo donde comprar comida callejera te señalamos:

Después de haber explorado el variado mundo de la comida callejera palermitana, date el gusto de una cena en un pequeño restaurante en el centro histórico para probar los platos típicos de la tradición culinaria siciliana.
Los protagonistas indiscutibles de la mesa siciliana son la pasta con erizos de mar y la pasta con sardinas, dos exquisitos primeros a base de pescado; las sardinas a beccafico, un segundo a base de sardinas, piñones, pasas, cebolla, perejil y anchoas; la caponata, un entrante a base de berenjenas fritas condimentadas en salsa agridulce.
La parmesana de berenjenas es otro plato que debes probar durante unas vacaciones en Sicilia, aunque sea protagonista de una disputa gastronómica que probablemente nunca tendrá fin: su origen es reclamado tanto por Palermo como por Nápoles.
A quién le encanten las emociones fuertes, o las experiencias extremas, le recomendamos un plato típico de la tradición popular palermitana: la stigghiola a base de tripas de cordero, que puedes comer de los «stigghiolari» ambulantes; más difícil de encontrar es otro plato de la cocina pobre, un caldo caliente de menudencias llamado quarume.
Curiosidad
El nombre «sardinas a beccafico» deriva de la forma que se le da a las sardinas antes de presentarlas en la mesa, que recuerda la de los beccafichi, pequeños pájaros que antaño comían asados los aristócratas.
La gastronomía siciliana es una de las más renombradas de Italia y de Europa (y probablemente del mundo): aunque normalmente sea lo salado lo que te despierte el apetito, durante tus vacaciones en Palermo no puedes dejar de probar los dulces típicos sicilianos.
Comienza el día desayunando como los sicilianos, con un granizado excelente, preferiblemente con sabor de almendra y pistacho, acompañado de la inseparable brioche.
Al término de una cena importante o como tentempié de media mañana date el gusto de un cannolo con ricotta de oveja (pero cuidado de elegir el tradicional, ¡SIN crema de chocolate!) o una cassata siciliana, la reina de las especialidades dulces sicilianas.
No pueden faltar en el listado de dulces que probar las pastas de almendra, pequeños dulces típicos dominicales que sin embargo nada te impide probar en cualquier otro día de la semana.
Una experiencia culinaria siciliana no puede considerarse completa si no incluye también una buena copa de vino. El clima ventoso y seco, con temperaturas suaves, unido a la fertilidad del terreno, hacen de Sicilia una tierra ideal para el cultivo de la vid.
Precisamente entre Palermo y Trapani se encuentra la zona de cultivo más extensa y aquí se producen algunos de los vinos sicilianos más renombrados a nivel internacional entre los que no se puede dejar de mencionar el Marsala, vino generoso típico de la homónima ciudad en la costa occidental de Sicilia perfecto como vino de postre o de meditación, o el Bianco d’Alcamo, que con su graduación alcohólica moderada es apto para acompañar todo el comida.
Un excelente acompañamiento de los productos más famosos de la pastelería siciliana como cannoli, pastas de almendra y cassatas son los vinos dulces típicos de Sicilia, como el Malvasia, el Moscato di Noto, el Passito di Pantelleria y el Zibibbo.
Para una cena especial pídete que te abran una botella de Cerasuolo di Vittoria, un preciosísimo vino tinto dejado madurar en barriles de roble.
Palermo es el paraíso para los amantes de la buena comida y los golosos, con una variedad de locales donde poder comer comidas de calidad preparadas con ingredientes frescos del territorio.
Sigue nuestros consejos sobre dónde comer en Palermo para vivir una experiencia multisensorial inolvidable, hecha no solo de aromas, sabores y fragancias sino también de colores y sonidos, como las voces de los vendedores ambulantes o el tintinear de los tenedores en el plato.
Olvida la dieta. Hemos seleccionado para ti los mejores restaurantes y trattorias de Palermo, con un justo equilibrio entre locales informales donde poder comer una sabrosa cocina casera gastando poco y locales más refinados donde el cuidado del diseño va parejo con la atención por cada detalle de las recetas propuestas.
No es tan simple encontrar los mejores lugares para el street food, porque a menudo se trata de pequeños puestos y bancarellas de vendedores ambulantes que no se preocupan de hacer promoción y marketing: nosotros los hemos descubierto para ti.
Para una pausa dulce elige una de las pastelerías y heladerías históricas de Palermo que te recomendamos. Decíamos… ¿dieta? ¡Nooo!
Informales trattorias y pequeños restaurantes típicos son los mejores lugares donde probar los grandes clásicos de la tradición culinaria de Palermo: se come bien, se gasta poco y puedes mezclarte con la gente local.
Cocina siciliana rigurosamente casera, hecha a mano, es la propuesta de Sebastiano Salanitro, un hombre de otros tiempos propietario de una trattoria con un ambiente informal, con menú en siciliano.
Absolutamente imprescindible probar los licores, también hechos en casa, como el limoncello con laurel y hinojo silvestre.
Biondo es el apellido del propietario, un enérgico palermitano hijo de restauradores, apasionado de su tierra y de su cocina.
En esta vivaz y colorida trattoria, con las paredes decoradas con jarrones, fotos, platos y cerámica y cristaleras panorámicas con vistas al mar, podrás probar platos típicos de la tradición palermitana como la pasta con sardinas o los rollitos de pez espada, pero el plato fuerte del local es la explosiva cordialidad y simpatía de su propietario.
Para una auténtica experiencia palermitana detente para tomar algo en la Trattoria Basile, un self service popularísimo para la pausa de comida en el centro histórico donde gastando poco puedes comer primeros, segundos y entrantes de la tradición siciliana, preparados con ingredientes frescos.
Si no te gusta la multitud evita la hora punta, entre la una y las dos de la tarde.
Rústica en el ambiente y a veces también en el servicio, esta trattoria siempre está llena de gente, señal de que, a pesar de las colas, los palermitanos aman venir aquí a saborear los deliciosos manjares cocinados según una tradición familiar.
Las especialidades de la casa se refieren todas a la tradición popular: cocido de ternera, la caldume en caldo, las albóndigas de carne o de sardinas, alubias con apio, habas con verdura.
Para una ocasión especial, para regalarte algo o para probar nuevos sabores entra en uno de los modernos restaurantes de Palermo, que aunque se inspiren en la riquísima tradición gastronómica siciliana han demostrado creatividad e innovación.
Restaurante y wine bar concebido para una clientela elegante, es un local muy cuidado en los detalles, donde es posible disfrutar de una cocina mediterránea creativa, con un menú que varía según las estaciones en función de los ingredientes frescos disponibles.
Trendy y de éxito es el aperitivo a base de cócteles de calidad y tentempié refinados; también tienes que probar el delicioso postre de la casa, la copa caliente-fría.
En la planta baja de un palacio noble del centro histórico, a dos pasos del Teatro Politeama, se encuentra este elegante restaurante de pescado, con paredes de piedra, un sugerente techo de casetones y una cálida iluminación.
La cocina es una reinvención moderna de los clásicos de la tradición siciliana; prueba el risotto de cítricos y gambas, los filetes de lubina al sésamo o los paccheri con gamba roja.
Será por su atmósfera cálida y acogedora o por la posibilidad de pedir el económico menú de comida o uno de los menús low cost estacionales, este elegante restaurante con estrella Michelin nunca ha intimdado a nadie.
La cocina del chef Alberto Rizzo apunta a la valorización del territorio, pero no rechaza aperturas a sabores étnicos e investigación de innovación. También muy cuidada está la bodega, con una selección de más de 600 referencias.
Aunque no sea una especialidad típicamente siciliana, la pizza es siempre una excelente opción para una comida sabrosa y económica, y en Palermo encontrarás excelentes pizzerías.
Desde 2016 puede presumir de haber sido elegida como la mejor pizzería de Sicilia por la prestigiosa revista Gambero Rosso, pero ya antes era muy apreciada por los palermitanos por la variedad y calidad de sus ingredientes.
Las masas también están muy cuidadas, respetando los tiempos de una larga fermentación natural, desafortunadamente muy rara hoy en día, lo que hace la pizza mucho más digestible, además de sabrosa. Puedes elegir entre 7 masas diferentes: trigo suave, 6 cereales, STG o «harina napolitana», harina de soja, espelta, tri-nacria y kamut.
A pocos pasos de la concurrida trattoria Biondo se encuentra la pizzería de los mismos propietarios, donde según algunos se come la mejor pizza de Palermo. ¡A juzgar por las largas colas para conseguir una mesa, parece que es así!
El aceite también quiere su parte: es lo que debe haber pensado el propietario de esta pizzería con atmósfera minimalista, quien decidió hacer del aceite el ingrediente característico de sus pizzas.
Un aceite de oliva virgen extra muy particular elaborado con Biancolilla y Nocellara se incorpora en los ingredientes de la masa y se añade al final de la cocción sobre la pizza ya lista.
La repostería siciliana está un nivel por encima de las demás, ¿quién puede negarlo? ¡Visitar al menos una de las pastelerías históricas de la ciudad es casi un deber moral!
Esta elegante cafetería histórica, situada en una concurrida avenida peatonal, es sinónimo de bondad y excelencia desde 1860. Con su atmósfera refinada, es un lugar ideal para degustar dulces típicos sicilianos como cannoli, cassatas, pastas de almendra y mazapán, mientras saboreas un café o un combinado.
Citada por todas las guías más prestigiosas del sector, Pasticceria Cappello es otro nombre histórico de la «dulce» Palermo. En su agradable local podrás degustar dulces, pasteles, tartas, semifríos, mousses y bombones, todos preparados con sabiduría artesanal.
Considerada por los palermitanos la inventora de la torta Setteveli, creación que en realidad corresponde al dúo de pasteleros Biasetto y Mannori, es unánimemente reconocida como una excelencia en la repostería.
Esta renombrada pastelería palermitana es un verdadero negocio familiar: abierta en 1969 por Vincenzo Di Gaetano, se ha expandido con los años y hoy cuenta con más de veinte empleados, incluidos los tres hijos de Vincenzo, Giuseppe, Monica y Sergio, y su esposa Carmela.
Te enamorará por la atmósfera íntima y acogedora, además de la calidad de sus dulces, tradicionales y creativos.
El helado siciliano está entre los mejores del mundo y en un día de verano un cucurucho o una copa de helado artesanal son una alternativa fresca y sabrosa a una comida… ¡o un goloso complemento!
La heladería más antigua de Palermo, una verdadera institución ciudadana, se encuentra en el paseo marítimo. Abierta desde 1860, te hará revivir la atmósfera de la belle époque, cuando damas y caballeros vestidos de gala se sentaban aquí durante horas para observar a los transeúntes, amenizados por la música de una pequeña orquesta.
Aún hoy es el mejor lugar para saborear un buen helado, acariciado por la fresca brisa marina. Las especialidades de la casa son el helado de sandía, los schiumoni de nata y chocolate, los spongati de fresa y limón, el delicado helado de jazmín, de escorzonera y canela.
Sus admiradores más apasionados dicen que en esta heladería el helado se hace con superpoderes, testimonio de lo amado que es el gelatone de Peppe Cuti, especialmente los sabores clásicos como pistacho, cannolo o bacio.
También muy querida por las periodistas de D, La Repubblica delle donne, que la incluyeron en la lista de las 20 mejores heladerías del mundo. También ofrece algunos sabores sin gluten.
En el siguiente mapa puedes ver la ubicación de los principales lugares de interés de este artículo.