
De larga historia y amplias dimensiones, Sicilia es una isla que realmente tiene mucho que ofrecer. Casi siempre elegida como destino de vacaciones de playa, puede presumir de una variedad de cosas que ver con la que muy pocas otras regiones italianas o europeas (¿nos atrevemos a decir del mundo entero?) pueden competir.
Las magnificas playas de Sicilia no necesitan presentación: su belleza, así como la claridad de las aguas que las bañan, es bien conocida; igualmente famosos a nivel internacional son los templos de las colonias grecorromanas, algunos bien conservados, otros menos, pero siempre sugestivos.
Una vacación cultural en Sicilia no se detiene en la era antigua: las ciudades y pueblos de Sicilia están llenos de magníficos ejemplos de arte y arquitectura normanda, medieval, barroca y rococó.
Quizás un caso único, en Sicilia se concentran dos de los volcanes más activos del mundo, el Stromboli y el Etna, donde es posible hacer memorables excursiones de trekking admirando inusuales paisajes de lava… ¡e incluso esquiar en un caso! Numerosas oportunidades de trekking y otras actividades al aire libre como mountain bike, escalada, canyoning se pueden encontrar en las montañas del interior y en las reservas naturales a lo largo de la costa.
Para ayudaros a elegir qué ver en Sicilia hemos elaborado una lista de las 20 atracciones principales. Las líneas que siguen están llenas de estímulos y sugerencias: el próximo paso es reservar el vuelo, ¡os basta un solo clic!

Suntuosa y popular, así es Palermo: una ciudad que combina en una mezcla única la refinada elegancia de edificios barrocos y rococó con la vitalidad de los mercados de barrio y la bondad del street food.
Perfecta como destino de una escapada urbana o como comienzo de un tour de Sicilia, es un verdadero derroche de los sentidos: sus sonidos, sus colores, sus aromas atontan o extasían, pero nunca dejan indiferente.
La lista de atracciones imprescindibles en Palermo es realmente larga, pero si el tiempo es escaso anotad las más interesantes: la Catedral, el Teatro Massimo, los mercados históricos de Ballarò, Il Capo y la Vucciria, el Palacio de los Normandos, la Iglesia de la Martorana.

Probablemente es la ciudad más chic de Sicilia pero Taormina puede permitirse darse aires de diva: ¿cuántas otras ciudades pueden presumir de su posición excepcional en una terraza del Monte Tauro, con vistas espectaculares al mar y al volcán Etna, y uno de los teatros más grandes de la Sicilia antigua que aún hoy se utiliza para prestigiosos eventos culturales?
A las atracciones inigualables del centro histórico se suman otras maravillas en los alrededores: no solo las playas, bellísimas como en cada rincón de Sicilia, sino también el monte Etna, las Gargantas del Alcántara y las localizaciones de la película de culto El Padrino.

La Valle de los Templos de Agrigento es el parque arqueológico más famoso y visitado de Sicilia. En una cresta rocosa se alzan templos milenarios que no tienen nada que envidiar en importancia histórica y sugestión al Partenón de Atenas.
Iluminados por el sol abrasador del verano siciliano o por luces artificiales en las horas nocturnas, el Templo de la Concordia, el Templo de Hércules, el Templo de Júpiter y otros templos y ruinas del parque son una imagen icónica que al menos una vez en la vida hay que ver con los propios ojos. No os conforméis con las fotografías en línea: en vivo es totalmente otra emoción.

En la antigüedad era una ciudad de importancia y belleza parecida a la de Atenas; hoy es uno de los lugares más visitados de Sicilia. Imposible no enamorarse de Siracusa: atmósferas medievales, esplendores barrocos y vistas panorámicas hacen que en cada calle os aguarde un descubrimiento, un sobresalto del corazón, una emoción.
Las atracciones que no hay que perderse en Siracusa son: Ortigia, una zona característica que mezcla edificios barrocos y ruinas antiguas; el Parque Arqueológico de la Neápolis, accesible a pie desde Ortigia con un agradable paseo de 30 minutos; el Teatro de Títeres, un lugar-símbolo donde se transmite la antigua tradición siciliana de las marionetas armadas.

Situada en las faldas del Etna, Catania debe al volcán su historia y su fama. Construida en piedra de lava, de color oscuro, fue casi completamente reconstruida después del terremoto que devastó Sicilia en el siglo XVII.
Aún presenta algunas huellas de las diversas civilizaciones que se sucedieron en su territorio (griega, romana, bizantina y normanda), pero el patrimonio artístico de la ciudad es un derroche de arquitecturas barrocas.
La céntrica Plaza del Duomo con sus espléndidos edificios y la fuente del Elefante es un excelente punto de partida para descubrir las obras maestras barrocas de la ciudad.

Cefalú es un característico pueblo de pescadores en la costa septentrional de Sicilia: una cascada de casas en varios niveles junto a una sugestiva playa dominada por una roca. Sus atmósferas de otros tiempos, las reminiscencias normandas, los románticos atardeceres y los excelentes restaurantitos de pescado la convierten en un destino imprescindible de cada vacación en la Sicilia septentrional.
Las atracciones que no hay que perderse en Cefalú son: la Catedral, una obra maestra de arquitectura árabo-normanda; la Subida Saracena, al final de la cual os aguarda una bella vista panorámica; el Museo Mandralisca, que expone una interesante colección privada de cuadros, cerámicas antiguas, monedas y otros objetos de valor.

¿Os gustan tanto el trekking como el mar y no sabéis decidir qué tipo de vacaciones hacer? No hay necesidad de elegir: la Reserva Natural del Zingaro entre San Vito lo Capo y el golfo de Castellammare os permite hacer ambas cosas.
La reserva se atraviesa a pie recorriendo un sendero de 7 km a lo largo de la costa, considerado uno de los mejores trekking de Italia. A lo largo del recorrido podréis admirar lugares sugestivos como Punta Caprería, Cala del Varo, Marinella y la Torre del Uzzo y pararos en las encantadoras playas de la zona para un refrescante baño.

Destruida por un devastador terremoto en el siglo XVII, Ragusa ha sido completamente reconstruida y se presenta hoy dividida en dos zonas distintas conectadas por empinadas escalinatas.
Ragusa Ibla es el centro histórico, correspondiente al núcleo original de la ciudad. Menos visitada que otras ciudades de Sicilia, conserva una atmósfera auténtica y es más económica respecto a las localidades más famosas.
Magníficas vistas se pueden admirar desde los tres puentes que conectan Ragusa Ibla con la parte meridional de la ciudad, cada uno construido en una época histórica diferente.

Una hoz que corta el mar: así parece Trapani vista desde lo alto. Adentrándose en el intrincado laberinto de callejuelas de su centro histórico se descubre una ciudad elegante, rica en magníficas iglesias y edificios barrocos, y vital gracias al activisísimo puerto desde el que es posible llegar a las Egadas, a la Italia continental o a Túnez.
En los alrededores os aguarda la dulzura del paisaje colinado y la sugestiva visión de las salinas, extensiones de sal que parecen blancas dunas del desierto.
Trapani es una excelente base para explorar las atracciones principales de la Sicilia occidental.

Encaramado en la cima de una colina de más de 700 metros, Erice es uno de los pueblos medievales más sugestivos de Italia, accesible desde Trapani en solo 10 minutos gracias a una moderna teleférica.
Rico en edificios fenicios, normandos y medievales que testimonian sus orígenes milenarios, Erice es una maravillosa terraza panorámica sobre Sicilia. Desde lo alto de sus torres, sus jardines, sus teleféricos podréis admirar vistas impresionantes sobre la ciudad, la campiña circundante y el mar a lo lejos.

La Catedral de Monreale es una obra maestra arquitectónica de extraordinaria belleza e importancia histórico-artística que atrae visitantes de todo el mundo.
Construida en el siglo XII por voluntad del rey de Sicilia Guillermo II, es una de las más altas manifestaciones artísticas del período normando y de la Edad Media italiana. Sus maravillosos mosaicos bizantinos se comparan en belleza e importancia con los de la iglesia de Santa Sofía en Estambul.
La proximidad de Monreale a Palermo hace que casi todos la visiten con una excursión de un día, pero vale la pena quedarse un poco más para visitarla con calma.

Es difícil nombrar una sola entre las más bellas playas de Sicilia, pero en la lista de 20 atracciones principales no se puede dejar de incluir la Escalera de los Turcos en Agrigento, una playa tan particular que merece ser vista incluso por quien no le gusta pasar las vacaciones tumbado al sol.
Se trata de una pequeña playa engarzada en un promontorio de marga, una roca de color blanco helado que crea un espectacular contraste con el azul del mar. Pulida durante siglos por el viento y el mar, la roca tiene hoy una característica forma de peldaños.

Una vacación en Sicilia os da la oportunidad única de ver un volcán activo. No uno cualquiera: el Etna, el volcán más alto de Europa (3327 metros) y uno de los más activos del mundo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Espléndido para visitar en todas las estaciones, es un destino único para hacer paseos en verano o esquí en invierno admirando espectaculares paisajes. La excursión a los cráteres es la atracción principal, pero en el monte Etna es posible hacer numerosas actividades además del trekking: visitar grutas, hacer canyoning, mountain bike, excursiones a caballo o en burro.
Los más románticos -o los más perezosos- pueden admirar el fascinante paisaje de lava del Etna con un tour en tren.

Un testimonio precioso del esplendor de Sicilia en la antigüedad es el parque arqueológico de Segesta, que alberga un templo dórico imponente y bien conservado, un anfiteatro helenístico excavado en la roca, las ruinas de un santuario y otros vestigios antiguos dispersos en un verde valle protegido por suaves colinas.
El anfiteatro podía acoger hasta 3.000 espectadores, una cifra que por sí sola da una idea de la grandeza e importancia de Segesta en la época antigua.
Los templos de Segesta se encuentran en el interior a unos 70 km de Palermo y por su proximidad pueden visitarse fácilmente en una excursión de un día.

Rival histórica de Segesta, con la que hoy compite por número de visitantes, Selinunte fue una de las más gloriosas colonias griegas en Sicilia.
Ubicada en la costa sur-occidental de Sicilia, alberga uno de los parques arqueológicos más extensos de Europa que comprende una acrópolis, la colina oriental, la meseta de Contrada Manuzza, el santuario de la Malophoros y dos necrópolis (Manicalunga y Galera Bagliazzo).

Entre los muchos pueblos encantadores de Sicilia, Scopello merece figurar en la lista de los 20 lugares imprescindibles de Sicilia por su Tonnara, un testimonio valioso del vínculo indisoluble entre el mar y Sicilia que ha permeado la historia de esta isla.
El paisaje es de ensueño: el pueblo se asienta en un golfo bañado por un mar turquesa del que emergen dos icónicos farallones y está dominado por una abrupta roca de tonalidad rojiza.

La Señora del Estrecho es considerada por muchos solo como un paso obligado desde el continente a Sicilia, una ciudad de la que alejarse rápidamente para llegar al destino final.
Quien se detiene en Messina descubre tesoros inesperados y emocionantes como el reloj astronómico de la Catedral, espléndidas fuentes barrocas, una iglesia ubicada tres metros bajo el nivel de la calle y una estatua que bendice los barcos que entran y salen del puerto.

Las Eolias son un archipiélago de siete islas fácilmente accesibles desde el puerto de Milazzo: Lipari, Panarea, Stromboli, Vulcano, Salina, Alicudi y Filicudi.
Cada isla tiene su propia identidad, distinta de las otras, pero todas cuentan con playas encantadoras bañadas por un mar transparente. En conjunto forman un microuniverso variopinto donde vivir días emocionantes al aire libre entre excursiones en barco, submarinismo, senderismo en el volcán, baños de barro, paseos entre la naturaleza y visitas a pueblos pintorescos.
Por su proximidad a la costa es posible visitarlas en una excursión de un día.

Las islas Égadas son el paraíso para quienes aman el buen mar. El archipiélago comprende numerosas islas pero solo dos se han abierto al turismo: Favignana y Marettimo. Son lugares donde el ritmo de la vida transcurre lentamente, se circula a pie o en bicicleta y se aprende a apreciar de nuevo las cosas simples de antaño.
De arena, guijarros o rocas, las playas de las Égadas están entre las más bellas de Sicilia, bañadas por aguas azules y transparentes.

Remotas y salvajes, más cercanas a África que a Sicilia, las islas Pelagias son las más difíciles de alcanzar: esto desalienta a la mayoría de turistas pero es la alegría de quienes desean admirar en completa tranquilidad una naturaleza virgen.
En Linosa y Lampedusa podéis olvidar el estrés y la prisa de la vida moderna disfrutando de horas de relax en playas de arena blanca que evocan el Caribe o playas de aspecto más salvaje, realizando emocionantes paseos o —con un poco de suerte— encontrándoos con una simpática tortuga boba.
En el siguiente mapa puedes ver la ubicación de los principales lugares de interés de este artículo.















