
En la antigüedad, Siracusa era una ciudad que por importancia y belleza rivalizaba con Atenas. Los fastos de aquellos tiempos lejanos resuenan aún por las calles de la ciudad y se mezclan con atmósferas medievales y esplendores barrocos. Plazas, calles, palacios, todo en Siracusa parece un himno a la belleza y a la inmortalidad.
Muy fácil de alcanzar desde el aeropuerto de Catania, Siracusa es hoy una de las ciudades más visitadas de Sicilia. Con sus espléndidas playas, sus tesoros arqueológicos, sus acogedores bares y restaurantes al aire libre que sirven una exquisita cocina típica, Siracusa resume en sí todo lo que ha hecho de Sicilia un destino famoso en todo el mundo.
Ciudad de historia verdaderamente antigua, Siracusa, considerada ahora Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, fue definida ya por Cicerón como «la ciudad griega más grande y más bella». Esta localidad no solo cuenta con la presencia de espléndidos sitios arqueológicos que datan tanto del período griego como del romano, sino también con hermosas playas donde relajarse después de un tour descubriendo la ciudad. Entre las paradas imprescindibles en Siracusa están: Piazza del Duomo, el Teatro Griego, Piazza Archimede y el Castello Maniace.

El verdadero corazón de Siracusa es la Isla de Ortigia, un territorio que se extiende poco más de un kilómetro y que representa la parte más antigua de la ciudad. Ortigia no es, en realidad, una verdadera isla ya que está conectada a tierra firme a través del Ponte Umbertino y el Ponte Santa Lucia.
Esta área es considerada un museo al aire libre por su patrimonio arqueológico y arquitectónico verdaderamente único que va desde los templos de época griega a los edificios construidos durante el período fascista, pasando por los testimonios dejados por aragoneses y árabes.
Dividida en pequeños barrios históricos, Ortigia es la zona más antigua de la ciudad de Siracusa que alberga sitios como el Duomo, el Castello Maniace de época suevo-normanda, la Chiesa di Santa Lucia alla Badia, el Templo de Apolo que data del siglo VI a.C. y el Templo de Atenea. El corazón de la Isla de Ortigia es definitivamente Piazza di Archimede, un lugar de encuentro donde es posible admirar la magnífica Fontana di Artemide construida en 1907 por Giulio Moschetti.

Con una caminata de 30 minutos desde Ortigia es posible llegar a la atracción turística más famosa de Siracusa, es decir, el Parque Arqueológico de la Neapolis.
Dentro de una única área se concentran ruinas antiguas de belleza y valor histórico excepcionales, entre las que destaca el maravilloso Teatro Griego que data del siglo V a.C., donde se llevaron a cabo las representaciones de las últimas tragedias de Esquilo en presencia del autor. Un lugar emblemático para los amantes de la historia y el teatro, que sabrá fascinar incluso a quienes no tienen un interés particular por estas disciplinas.
Un lugar misterioso, de fascinante encanto, es la Latomia del Paraíso, una cantera de piedra con una grota en forma de S de tres metros de profundidad que Caravaggio bautizó como la Oreja de Dionisio y es famosa por un particular efecto acústico.
Otras atracciones del parque son el anfiteatro romano y el Ara de Hierón II.

El Duomo de Siracusa, también conocido como Catedral de la Natividad de María Santísima, es un edificio religioso que cuenta la historia de la ciudad y de las diversas dominaciones que se sucedieron. Durante el siglo V a.C. se construyó aquí un imponente templo dórico dedicado a Atenea. El templo siguió siendo tal hasta la llegada del cristianismo a la isla cuando el edificio fue transformado en una iglesia y se convirtió así en la primera iglesia cristiana presente en Occidente.
Más tarde, con la llegada de los árabes el edificio fue transformado en una mezquita y sufrió diversas modificaciones arquitectónicas. Posteriormente, sin embargo, los normandos devolvieron al Duomo su función de iglesia católica e impulsaron trabajos de reestructuración del edificio. En 1693 un terrible terremoto golpeó Sicilia y varias ciudades situadas a lo largo de la costa oriental de la isla sufrieron daños considerables, entre ellas estaba también Siracusa. El Duomo, sin embargo, logró resistir y aunque gran parte de su fachada fue destruida, la estructura interna y las columnas del templo griego permanecieron intactas. La reconstrucción de la fachada se llevó a cabo, por lo tanto, durante el período de dominio español y esta fue reedificada según un estilo barroco.
Considerada la iglesia más importante de la ciudad, por el exterior la catedral se presenta en estilo barroco y rococó, mientras que en su interior es posible admirar tanto partes pertenecientes al templo griego como partes construidas por los Normandos. Las numerosas capillas presentes, además, albergan estatuas, reliquias, restos de santos y frescos de gran valor.
El Castello di Maniace fue construido por Federico II entre 1232 y 1240 y es por eso uno de los monumentos más antiguos e importantes del período suevo. Situado al final del paseo marítimo Alfeo, el Castello toma su nombre de Giorgio Maniace, comandante bizantino cuya familia estaba vinculada a la casa real de Altavilla de la cual descendía Federico II.
El complejo fue construido con fines defensivos y inicialmente estaba rodeado por un amplio foso que fue cubierto en el siglo XVI. La fortaleza se caracteriza por una estructura de forma cuadrangular con cuatro torres cilíndricas construidas en las esquinas. Además de haber tenido un papel defensivo, a lo largo de los años el Castello Maniace ha albergado familias reales pero también ha sido una prisión y una cuartel del Ejército italiano.
Ubicada en Piazza Duomo, la Chiesa di Santa Lucia alla Badia forma con el adyacente monasterio un complejo que data de mediados del siglo XV. La iglesia está dedicada a Santa Lucia, patrona de la ciudad, quien en el siglo XVII parece haber salvado a Siracusa de una terrible hambruna.
La fachada presenta dos órdenes superpuestos. La parte inferior se caracteriza por la presencia del portal barroco insertado entre columnas salomónicas que sostienen un frontón decorado con imágenes del martirio de la Santa, mientras que en el orden superior hay lesenas en estilo rococó.
El interior tiene una única nave que alberga cuatro altares barrocos que datan del siglo XVIII y en la bóveda hay frescos que representan el Triunfo de Santa Lucia. En el ábside se encuentran el altar mayor y un gran lienzo pintado en 1608 por Caravaggio.
El Museo Arqueológico Regional de Siracusa está dedicado al arqueólogo Paolo Orsi quien fue director del sitio durante más de treinta años. El Museo es considerado uno de los más importantes polos arqueológicos de Europa por la calidad y cantidad de los hallazgos contenidos. El edificio se encuentra inmerso en la verdura de un inmenso parque que alberga la tumba del poeta alemán Augusto Von Platen.
El edificio tiene la forma de una margarita y está compuesto por tres sectores que albergan hallazgos pertenecientes a tres épocas diferentes. El primer sector expone rocas, faunas y fósiles de la Era Cuaternaria, el segundo hallazgos que datan de las colonias griegas de Sicilia y el tercero está dedicado a las sub-colonias de Siracusa (Eloro, Akrai, Casmene y Camarina) y a las excavaciones realizadas en los territorios de Gela y Agrigento.
Justo fuera de las murallas antiguas de la ciudad, cerca del Parque Arqueológico de la Neapolis, se encuentra la Basílica de San Giovanni, una hermosa iglesia al aire libre que data del siglo VI. La iglesia ha sufrido daños de diversos temblores de terremoto ocurridos a lo largo del tiempo y ha sido reconstruida varias veces.
En los sótanos del edificio, donde una vez se encontraba el acueducto griego, los romanos construyeron las Catacumbas de San Giovanni, es decir, un lugar apto para albergar tumbas familiares. La estructura está constituida por una galería principal (Decumanus Maximus) de la cual se ramifican diez túneles secundarios llamados (Cardines) que conducen a diversas capillas. Estas capillas, de forma circular, fueron obtenidas de lo que una vez fueron antiguas cisternas para la recolección de agua y fueron utilizadas por los romanos para la sepultura de personajes ilustres.
La Cripta bizantina, en cambio, es el lugar de sepultura de San Marciano, primer obispo de Siracusa. Aquí aún son visibles los restos del pavimento, columnas jónicas, cuatro capiteles de mármol que representan a los Evangelistas y magníficos frescos que datan del período normando.
El Castello Eurialo fue construido alrededor del 400 a.C. por el tirano Dionisio como parte de un sistema defensivo llamado «Muros de Dionisio», pero sufrió numerosas modificaciones con el tiempo. La fortaleza se encuentra en el barrio Epipoli, fuera del centro histórico de Siracusa, y actualmente es posible admirar solo parte de sus restos.
La entrada del castillo está protegida por cuatro fosos mientras que el mastio principal de forma trapezoidal está defendido por cinco torres. En el interior del edificio se construyeron numerosas galerías para poder desplazar con facilidad y rapidez las tropas en caso de ataque y algunos de estos túneles aún son visitables.
Por su posición el castillo domina desde lo alto toda la ciudad y la costa y es, por lo tanto, considerado uno de los mejores lugares donde admirar la puesta de sol.
Uno de los lugares emblemáticos de Siracusa es el histórico Teatro de los Títeres9, un espacio donde se perpetúa con pasión la antigua tradición siciliana de las marionetas armadas. Un verdadero arte a través del cual se expresa el sentimiento de pertenencia de los sicilianos a su isla y la conciencia de una identidad común.
El pequeño teatro fue recientemente restaurado para ofrecer mayor comodidad a los espectadores pero gracias a los paños rojos de las bambalinas y a otros detalles de clase conserva intacto el encanto de otros tiempos, cuando los títeres eran una popular forma de entretenimiento.
Los espectáculos se llevan a cabo durante todo el año, con una o dos representaciones diarias según los días y las estaciones.
Para saber más sobre esta forma teatral antiquísima puedes visitar el Museo de los Títeres10, alojado dentro del elegante palazzo Midiri-Cardona. Se exponen títeres, objetos escénicos y material escenográfico que recorren la historia de los más famosos titiriteros sicilianos.
Un original museo que puedes visitar durante tus vacaciones en Siracusa es el dedicado al papiro, una planta que crece en abundancia en los alrededores del río Ciane (hoy reserva natural) y que hasta el siglo XVII era usada localmente para la producción de papel.

La playa citadina de Siracusa es la minúscula Playa de Cala Rossa12 en la zona de Ortigia. Fácil de alcanzar, es perfecta para un baño por la tarde después de las visitas a los monumentos o al regreso de una excursión, pero puede resultar un poco claustrofóbica para un día completo de playa.
Dos playas citadinas más amplias son la Playa dell’Arenella y la Playa de Fontane Bianche, ambas arenosas y accesibles en autobús desde el centro.
Una de las playas más bonitas en los alrededores de Siracusa es Calamosche, una encantadora playa ubicada dentro del Oasis Natural de Vendicari.
Es una amplia playa engastada entre dos promontorios rocosos que la protegen del viento, con una zona rocosa y otra de arena finísima; el mar es tranquilo y cristalino, un verdadero paraíso para los que aman nadar y hacer snorkel. Para llegar a la playa es necesario dejar el coche en un aparcamiento dentro del oasis y continuar a pie durante aproximadamente un kilómetro.
Otras playas que no debes perderte en Siracusa y alrededores son Eloro, Brucoli, Carratois, Reserva del Plemmirio, Gallina, Granelli y Minareto.
En el siguiente mapa puedes ver la ubicación de los principales lugares de interés de este artículo.
Siracusa es una ciudad ideal para quien quiera combinar en unas únicas vacaciones playa y cultura. Las dos actividades imprescindibles durante unas vacaciones en Siracusa son una excursión en barco y una excursión de un día a Noto, una pequeña ciudad a aproximadamente 40 km de distancia que es universalmente considerada la Capital Barroca de Sicilia.
Estos dos tours son suficientes para llenarse de emociones, entre lo mejor de la costa siracusana y elegantes palacios históricos, pero ya que estás allí no te pierdas una de las atracciones más populares de Sicilia, es decir, una excursión al monte Etna, el volcán activo más grande de Europa.
Si tienes pasión por la cocina podrías aprovechar las vacaciones para asistir a un curso de cocina siciliana: ¡a tu regreso podrás preparar las especialidades que te hicieron agua la boca en vacaciones!
La oferta hotelera de Siracusa es muy amplia, por lo que es fácil encontrar un hotel con una excelente relación calidad-precio.
La mejor zona donde dormir en Siracusa es Ortigia, una isla conectada al resto de la ciudad por un puente. Es un área particularmente encantadora, donde encontrarás hoteles con mucho carácter, alojamientos de 3 estrellas ubicados en palacios históricos y acogedores bed and breakfast con habitaciones equipadas con balcón.
Los hoteles económicos se concentran alrededor de la estación.
El aeropuerto más cercano a Siracusa es el de Catania-Fontanarossa, situado a unos 60 km de distancia. Llegar a Siracusa desde el aeropuerto es muy sencillo: en coche por la autopista E45 solo necesitas 45 minutos. También hay autobuses directos desde y hacia el aeropuerto que te llevarán a tu destino en aproximadamente una hora y 15 minutos.
La estación de ferrocarril se encuentra a unos 2 km del centro. Trenes directos conectan Siracusa con Catania en poco más de una hora y con Mesina en dos horas y media. No hay trenes directos a Palermo: para llegar a Siracusa desde la capital siciliana, la mejor opción es alquilar un coche; como alternativa, puedes tomar un autobús directo, aunque no es muy frecuente.
Trenes regionales y autobuses locales conectan Siracusa con otros lugares de la Sicilia oriental como Noto y Ragusa.
¿Qué tiempo hace en Siracusa? A continuación se muestran las temperaturas y previsiones meteorológicas en Siracusa durante los próximos días.



