
Imaginad un encantador pueblo medieval y añadid a lo lejos un mar azul: así es como se puede describir en síntesis Erice, una de las más bellas ciudades collinares de Italia, encaramada en las laderas de un monte de 750 metros de altura.
No puede dejar de ser fascinante una ciudad protegida nada menos que por Venus: para un paseo romántico o un itinerario de turismo cultural perdeos en el laberinto de callejuelas y viuelas del característico centro histórico, con torres, iglesias, plazas empedradas, tiendas de artesanía y patios interiores.
Os esperan muchísimas posibilidades de vistas espectaculares del mar, las salinas y los tejados medievales, gracias a miradores como torres, jardines y teleféricos dispersos por todo el territorio de Erice.
Dejad que vuestra mirada se dirija hacia el horizonte: si tenéis la suerte de llegar aquí en un día crystal, vuestros ojos podrán divisar las costas de Túnez, que distan solo 170 km de Erice.
Erice es espléndida para visitar durante todo el año. Brinda lo mejor de sí en verano, cuando la potente luz del sol realza con espectaculares juegos de luz la arquitectura ciudadana, con hermosos panoramas que se abren sobre el valle y el mar.
En otoño e invierno la neblina y las nubes le regalan un encanto misterioso, atemporal. Pocos turistas eligen las estaciones frías para visitar Erice: podréis disfrutar por tanto de mayor tranquilidad.
El centro urbano revela a primera vista su trazado medieval, con un intrincado tejido de callejuelas, callejones estrechísimos, plazas y patios encerrados dentro de un perímetro de muros y bastiones. Las murallas ciudadanas datan del período normando y las más antiguas incluso del período fenicio.
Puesto que es imposible entrar en auto, os veréis obligados a explorar el pueblo medieval a pie: estaréis encantados, porque una visita al centro de Erice equivale a un paseo atrás en el tiempo.
Entre los edificios más interesantes para visitar en el centro histórico cabe recordar sin duda la trecentista Catedral de la Asunción1 – o Real Chiesa Madrice Insigne Collegiata – que, junto a la adyacente Torre campanaria2, forma una visión de conjunto sugestiva.
Las formas macizas y el remate almenado traicionan la función de iglesia-fortaleza de este edificio construido con restos del templo de Venus cerca de Porta Trapani3, uno de los tres accesos a la ciudad insertados en la cerca muraria elimo-púnica.
La cima de la torre, alcanzable subiendo 110 escalones empinados, es uno de los mejores miradores de Erice, pero si preferís un mirador menos frecuentado por turistas alcanzad el Barrio Español4, una construcción iniciada en el siglo XVII que habría debido alojar una guarnición de soldados españoles pero nunca se terminó.
Echarle un vistazo también a la cuatrocentista Iglesia de Santa Úrsula5, donde se conservan los grupos escultóricos de los Misterios que se portan en procesión el Viernes Santo.
La Antigua Erice6, es decir, el núcleo original de la actual Erice, no era solo una de las fortalezas más importantes de Sicilia, sino también el centro del culto dedicado a la diosa más intrigante del mito pagano: Afrodita, o Venus para los romanos, diosa de la fertilidad y, detalle menos conocido, protectora de los navegantes.
Se le dedicó un templo en el que las sacerdotisas de Venus concedían su cuerpo a cambio de ofrendas a la diosa en una especie de «prostitución sagrada».
En época normanda el templo de Venus, ya en ruinas, fue transformado en una construcción defensiva conocida como Castillo de Venus7, hoy visitable.
Subid hasta aquí para quedar hechizados por el seductor encanto del mito antiguo (o más simplemente por una vista espectacular de Trapani y las islas Egadi) y pasead por el delicioso Jardín del Balio8 que rodea el castillo y la Torre homónima, cuyo nombre deriva del gobernador normando que aquí tenía su residencia.
En la ciudad de Erice podréis visitar tres pequeños pero interesantes museos:
En el siguiente mapa puedes ver la ubicación de los principales lugares de interés de este artículo.
En las tiendas de Erice aún es posible comprar productos artesanales realizados con métodos tradicionales, como las típicas cerámicas: trabajadas rigurosamente a mano, se caracterizan por decoraciones con motivos florales o geométricos de colores vivos (azul, verde, amarillo y naranja).
Descubrid el antiguo arte pastelero de Erice entrando en uno de los numerosos laboratorios de pastelería de la ciudad, donde aún hoy se producen dulces típicos, en su mayoría a base de pasta de almendra, entre los que destacan los belli e brutti, los bocaditos rellenos de conserva de cidra y canela y las bolitas de chocolate.
Otra delicia local absolutamente digna de probar es el Licor Ericino, un amargo digestivo del característico color verde.
Hay una forma realmente sugestiva de llegar a Erice que os la hará amar desde vuestro mismo arribo: un moderno teleférico con cabinas de 8 plazas os lleva desde Trapani directamente a la cima del monte Erice en apenas diez minutos.
Durante el trayecto podréis disfrutar de una inigualable vista panorámica sobre Trapani y las islas Egadi o admirar desde las alturas la ciudad iluminada: de día o de noche será sin duda un viaje emocionante, ¡pero solo si no sufrís de vértigo!
Además del teleférico, podéis llegar a Erice desde Trapani en un servicio de autobús directo. En cambio, no hay autobuses directos desde Palermo.
Si estáis planificando un itinerario por la Sicilia occidental, no puede faltar absolutamente una visita a Erice: os recomendamos pasar al menos una noche en el espléndido pueblo de la provincia de Trapani, en uno de los muchos hoteles, bed & breakfast o apartamentos alojados en edificios históricos.
¿Qué tiempo hace en Erice? A continuación se muestran las temperaturas y previsiones meteorológicas en Erice durante los próximos días.
Erice dista poco más de cien kilómetros de la capital siciliana y puede alcanzarse en coche en una hora y tres cuartos.