
Llegar a Sicilia en avión es una solución muy cómoda, ya que permite minimizar los tiempos de viaje disfrutando al mismo tiempo de un espectacular panorama desde el aire durante el aterrizaje. Los principales aeropuertos de la isla son los de Palermo y Catania, mientras que los aeropuertos secundarios de Trapani y Comiso registran un tránsito de pasajeros mucho menor y son utilizados principalmente por compañías de bajo coste.
La distribución geográfica de los aeropuertos sicilianos también está bien equilibrada: el aeropuerto de Catania se encuentra en la costa este, Comiso al sur, Palermo y Trapani al oeste: por lo tanto, viajar en avión también resulta cómodo para hacer un recorrido por Sicilia llegando a una zona y marchándose desde otra. Una vez en el destino, quienes deseen desplazarse podrán contar con un coche de alquiler o con los transportes públicos locales, especialmente autobuses interurbanos, que son cómodos y frecuentes.
La principal ventaja de viajar en avión respecto a otros medios es evidente: desde cualquier aeropuerto italiano, la duración efectiva del vuelo nunca supera una hora y media. Este hecho, unido a la alta frecuencia y disponibilidad de vuelos, permite aprovechar al máximo incluso el primer y el último día de vacaciones, eligiendo quizás un vuelo de llegada a Sicilia por la mañana y uno de regreso por la tarde.
En cambio, viajar con coche propio puede resultar extremadamente largo, obviamente según el lugar de partida, pero considerando que hay que llegar primero a Reggio Calabria y luego cruzar el Estrecho de Mesina en transbordador, se pueden perder fácilmente dos días en el camino.
Incluso eligiendo uno de los transbordadores que salen desde Italia continental, el viaje no es de los más relajantes: se tarda más de 12 horas desde Civitavecchia a Palermo, algo menos desde Nápoles.